viernes, febrero 09, 2007

Una manito a la educación

En esta época de volver al colegio muchos padres deben hacer un gran esfuerzo económico para la compra de útiles y libros escolares. Sin duda no hay plata mejor gastada, ya que la educación es el mejor regalo que un padre le puede dar a su hijo, como una forma de asegurarle un futuro próspero.

Sin embargo, a final de año muchos de esos libros que tanto costaron quedan estorbando en un rincón de la casa, a menos que alguien tenga la iniciativa de ir a venderlos por una mínima fracción de lo que costaron originalmente.

La cultura del libro desechable no sólo tiene lamentables consecuencias en la economía familiar, sino peor aún, menosprecia el valor de los libros en una sociedad tan necesitada de educación. Habiendo tantos niños con dificultades económicas para estudiar, resulta casi pecaminoso arrumar los libros viejos en un rincón de la casa o venderlos para que otros hagan negocio con la necesidad ajena. Todos esos libros deberían ser utilizados una y otra vez por los estudiantes de cada grado, comprometidos con la idea de cuidarlos para que sean usados el siguiente año. Los colegios deberían tener en sus bibliotecas suficientes libros de cada asignatura para entregar a los alumnos.

Como es difícil que los colegios hagan una inversión de esta magnitud, los primeros años habría que pedirle a los alumnos que donen sus libros a la biblioteca del colegio o, en el peor de los casos, que vendan los libros usados a un precio razonable. De esta forma, en dos o tres años habría libros suficientes para todos los alumnos, lo que se convertiría en un gran alivio financiero para muchas familias. Claro está, siempre y cuando las casas editoriales y las secretarias de educación empiecen a colaborar con esta iniciativa, para lo cual se requiere dejar a un lado las ganas de hacer negocio obligando a los colegios a cambiar los libros de texto de las diferentes asignaturas todos los años.

Con este plan seguramente saldrán mejor librados los colegios privados, los cuales deberían comprometerse a fortalecer las bibliotecas de los colegios públicos, que son los que finalmente más necesitan este tipo de iniciativas. Esta es una forma de colaborar con la educación de nuestros niños, desligando las posibilidades de aprendizaje de la capacidad económica de las familias, lo que constituye un primer paso en la construcción de una región y un país con igualdad de oportunidades.

El Faro

P.d. ¿Será que, por el estilo de lo sucedido con el escándalo de la parapolítica en la región, la opinión pública cucuteña va a dejar pasar los atropellos del alcalde y la policía contra los educadores sin pronunciarse al respecto? Ojalá empecemos a hacer sentir nuestro descontento.